HUMAN/TRUST
dilluns, 2 de desembre del 2013
Gotham City duerme tranquila. Los niños revolotean alrededor del árbol de navidad y colocan sus calcetines cerca de la chimenea, mientras cantan villancicos junto a sus padres antes de irse a la cama. Los centros comerciales viven una segunda juventud cuando resuena sin parar el dulce y repetitivo tintineo de las campanillas de los Santas en sus entradas, y como hormigas obreras salen multitud de personas cargadas de bolsas de regalos. Las radios de los taxis que hacen cola en la estación, se distraen con la enésima repetición del famoso "Santa claus is coming to town", en todas sus emisoras. A lo largo del Uptown , todos los vecinos iluminan sus decoraciones navideñas de sus casas, al mismo tiempo que de puerta en puerta, los voluntarios cantan sus villancicos. Las chimeneas humean. Las parejas se declaran su amor incondicional bajo los copos de nieve. Todo el mundo está feliz, dando la espalda a sus problemas cotidianos. Es la noche de navidad. Pero esta víspera es distinta a otras en la ciudad. Una luz cruza el cielo de Gotham, ondeándose cual bandera al viento, reclamando ayuda a su vigía. La figura estática del murciélago. La del señor de la noche. El caballero oscuro de Gotham.
Los primeros copos de nieve caen con violencia sobre Arkham Assylum. La última tormenta de nieve sigue cubriendo toda la carretera de acceso. El viento fuerte golpea con fuerza el viejo rostro del Comisario Gordon, que le hace saltar sus gafas bajo la espesa nieve fresca. Los coches de policía se amontonan con sus estruendosas sirenas sonando ahogadas por la fuerte ventisca, mientras sus luces parpadean como fantasmas a un kilómetro de Arkham. Hace menos de dos horas, Joker inició un motín en su interior junto a Bane, El Sombrerero Loco y El Espantapájaros, aprovechando la visita de un grupo estudiantil del Gotham University. Entre sus peticiones, ha pedido que Batman vaya esta noche al interior de Arkham, o matará a cada hora a uno de los jóvenes rehenes.
divendres, 28 de juny del 2013
Réquiem
Hoy he tenido una entrevista de trabajo. Por fin. Es tremendamente complicado a día de hoy, que suene el maldito mobil, y si lo hace, solo te quieren ofrecer no se cuantas ofertas estúpidas de cambio de línea, de internet o mucho peor, todo como no, muy fácil y sencillo. Más falsos que Judas. Y lo más freak, es cuando te llaman y piden por alguna otra persona, les dices que se han equivocado y siguen con su retahíla aprendida como borregos, aprovechando el momento.
La empresa en cuestión, ¿sabéis a que se dedica? Si, a la telefonía mobil.
Así que me han citado para esta tarde, y como suele pasarme, encima está lloviendo a cantaros y no tengo paraguas. Me he dado una buena ducha, después de rasurarme la barba con mi gran compañera, Gillette. El martes pasado me cortaron la calefacción por deudas. Ni sé os ocurra ducharos con agua fría, por mucho que os digan que va de cine para los poros, los que lo dicen, no se han duchado en su vida de esta manera.
Mi toalla estaba húmeda, ya que tengo goteras y la he estado utilizando de stop en la parte inferior de la puerta del baño. El vecino del quinto, un gran y adorable anciano; Trevor Gillis, creo que se llamaba, murió hace 3 semanas mientras lavaba los platos. Se dejo el grifo abierto, y en una casa vieja de esas que están hechas de mayor parte de madera del Lowery, ya podéis imaginar como se ha estado filtrando por la pared, en este caso de mi baño. ¿Creéis que tengo un seguro? No, y el adorable Sr. Gillis, tampoco.
Suerte que antes de todo, le he pedido a Carolyn, mi única vecina de rellano, una toalla limpia. Si limpia entendemos a alguna cosa que no esté llena de mierda pura. Olía a mil demonios, pero era mi única salvación, bueno, y litros a toneladas de colonia Calvin Klein, que la mangué hace meses en un centro comercial.
He desempolvado mi traje a medida ( de la boda de mi mejor amigo de hace cuatro años) de Gucci, con su corbata, cinturón y zapatos a juego. Joder. Me quedaba como el culo. No, no me hacía bolsas, solo que en el último año he cogido algo de peso. No, no soy un gordo seboso atiborrado de pizzas, patatas fritas y cervezas. Lo que ocurre es que debo estar en una especie de post-adolescencia mutante. Con poco que haga ejercicio, le sienta muy bien a mi cuerpo. Debo haber aumentado unos 26cm de massa corporal con las flexiones y sentadillas que hago cada mañana desde el pasado verano. Pagarme yo un gimnasio de pijos metabolizados; ni de coña.
La empresa en cuestión, ¿sabéis a que se dedica? Si, a la telefonía mobil.
Así que me han citado para esta tarde, y como suele pasarme, encima está lloviendo a cantaros y no tengo paraguas. Me he dado una buena ducha, después de rasurarme la barba con mi gran compañera, Gillette. El martes pasado me cortaron la calefacción por deudas. Ni sé os ocurra ducharos con agua fría, por mucho que os digan que va de cine para los poros, los que lo dicen, no se han duchado en su vida de esta manera.
Mi toalla estaba húmeda, ya que tengo goteras y la he estado utilizando de stop en la parte inferior de la puerta del baño. El vecino del quinto, un gran y adorable anciano; Trevor Gillis, creo que se llamaba, murió hace 3 semanas mientras lavaba los platos. Se dejo el grifo abierto, y en una casa vieja de esas que están hechas de mayor parte de madera del Lowery, ya podéis imaginar como se ha estado filtrando por la pared, en este caso de mi baño. ¿Creéis que tengo un seguro? No, y el adorable Sr. Gillis, tampoco.
Suerte que antes de todo, le he pedido a Carolyn, mi única vecina de rellano, una toalla limpia. Si limpia entendemos a alguna cosa que no esté llena de mierda pura. Olía a mil demonios, pero era mi única salvación, bueno, y litros a toneladas de colonia Calvin Klein, que la mangué hace meses en un centro comercial.
He desempolvado mi traje a medida ( de la boda de mi mejor amigo de hace cuatro años) de Gucci, con su corbata, cinturón y zapatos a juego. Joder. Me quedaba como el culo. No, no me hacía bolsas, solo que en el último año he cogido algo de peso. No, no soy un gordo seboso atiborrado de pizzas, patatas fritas y cervezas. Lo que ocurre es que debo estar en una especie de post-adolescencia mutante. Con poco que haga ejercicio, le sienta muy bien a mi cuerpo. Debo haber aumentado unos 26cm de massa corporal con las flexiones y sentadillas que hago cada mañana desde el pasado verano. Pagarme yo un gimnasio de pijos metabolizados; ni de coña.
dilluns, 22 d’abril del 2013
Silencio
Hace cincuenta años se le ocurrió a Corea del Norte y China aliarse contra Occidente, y en ese instante no sabían lo que les ocurriría en tres días. De acuerdo, China tenía un ejercito numeroso, al igual que su contrapartida norcoreana, aunque esta, con un arsenal estancado en los 60. En fin, esas idioteces que perpetran los dirigentes de turno frente a su leal ciudadanía.
Recuerdo que mi abuelo me contaba historias fantásticas cuando era pequeño, cuando aparecieron los primeros y él no era más que un joven inexperto; la que se denomino como la primera generación. Cuentos o fábulas del General Smash, Vicepresidente o Luxxor. Sí. Lo has acertado. Superhéroes. Estos fueron mis ídolos, hasta que apareció él. Era alucinante. El mejor de todos ellos. Trust. O eso creía, hasta hace bien poco.
Él pertenece a la segunda generación, después de la muerte del General a manos de Potemkin, un estúpido bastardo del antiguo régimen comunista de la URSS. Cosa que complicó las relaciones internacionales y bilaterales con Europa y nuestros amados yanquis.
Su comunicado se transmitió por todas las cadenas de televisión. Trust, se abanderó como protector supremo de la humanidad frente a la grave amenaza comunista. Su llegada, no era más que un oscuro presagio de muerte.
Las tropas aliadas llevaban dos días de duro enfrentamiento en suelo norcoreano, ya que sus conexiones con sus satélites fueron interrumpidos para que no pudieran lanzar sus misiles. Las bajas se contaban por doquier. Era una sangría. A petición de él, todas las tropas se reagruparon y abandonaron sus posiciones. Todas las flotas partieron hacía sus bases. Sólo quedo él. Trust.
Cuando eres pequeño todo té deslumbra y parece maravilloso. Ver su esbelta imagen surcando los cielos y aposentarse como un Dios en la troposfera, tuvo el impacto deseado. Empezó a brillar. Cada vez con mayor intensidad. Era como un sol. Ilumino toda la tierra. Luego llegaron los gritos. La gran explosión. Y el silencio mas absoluto.
Más de 1.360.000.000 almas fueron extinguidas en un instante. Corea del Norte y China, desaparecieron del mapa, para siempre.
Lo celebramos por doquier. Los festejos duraron semanas. Las naciones de todo el mundo firmaron el Pacto del Orgullo. Nunca más, se permitiría una escalada militar o guerra. Esa fue la última.
No puedo negar que en mis ojos había devoción por él. Era el mayor héroe de la tierra y estaba a nuestro lado. La segunda generación, pasó desapercibida. La primera, desapareció, sin más.
Los gobiernos dejaron de lado a la humanidad, el día que permitieron que Trust tomara las riendas del país mas poderoso del mundo. Eso si, fue del todo democrático. Doce años después del Pacto, Trust abandonó su manto y se descubrió al mundo. Se llama Jack Trustdale. El primer Presidente de los Estados Unidos que ha sido reelegido ocho veces, debido a que nadie le ha hecho oposición.
Los partidos políticos fueron prohibidos. Los sindicatos eliminados. El Orden se instauró. La democrácia, murió. La tercera generación, nació.
Me gustaría hacerte una pregunta: "¿Qué harías si te tocaran 240 millones de euros? Seguramente, me responderías que te comprarías un Ferrari, una casa de lujo, o que harías ese viaje que tanto deseaste hacer, o que pagarías todas tus deudas, darte una fiesta continua y desenfrenada o incluso que los invertirías. Pero, que pasaría si te dijera que yo he gastado toda esta fortuna en comprar los servicios de los mejores investigadores y científicos independientes del mercado negro, que me haya comprado un enorme arsenal de última generación, para después, pasarme dos años en Camboya para aprender tácticas paramilitares, y todo ello, para poder asesinar al Presidente de los Estados Unidos ."
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