Hoy he tenido una entrevista de trabajo. Por fin. Es tremendamente complicado a día de hoy, que suene el maldito mobil, y si lo hace, solo te quieren ofrecer no se cuantas ofertas estúpidas de cambio de línea, de internet o mucho peor, todo como no, muy fácil y sencillo. Más falsos que Judas. Y lo más freak, es cuando te llaman y piden por alguna otra persona, les dices que se han equivocado y siguen con su retahíla aprendida como borregos, aprovechando el momento.
La empresa en cuestión, ¿sabéis a que se dedica? Si, a la telefonía mobil.
Así que me han citado para esta tarde, y como suele pasarme, encima está lloviendo a cantaros y no tengo paraguas. Me he dado una buena ducha, después de rasurarme la barba con mi gran compañera, Gillette. El martes pasado me cortaron la calefacción por deudas. Ni sé os ocurra ducharos con agua fría, por mucho que os digan que va de cine para los poros, los que lo dicen, no se han duchado en su vida de esta manera.
Mi toalla estaba húmeda, ya que tengo goteras y la he estado utilizando de stop en la parte inferior de la puerta del baño. El vecino del quinto, un gran y adorable anciano; Trevor Gillis, creo que se llamaba, murió hace 3 semanas mientras lavaba los platos. Se dejo el grifo abierto, y en una casa vieja de esas que están hechas de mayor parte de madera del Lowery, ya podéis imaginar como se ha estado filtrando por la pared, en este caso de mi baño. ¿Creéis que tengo un seguro? No, y el adorable Sr. Gillis, tampoco.
Suerte que antes de todo, le he pedido a Carolyn, mi única vecina de rellano, una toalla limpia. Si limpia entendemos a alguna cosa que no esté llena de mierda pura. Olía a mil demonios, pero era mi única salvación, bueno, y litros a toneladas de colonia Calvin Klein, que la mangué hace meses en un centro comercial.
He desempolvado mi traje a medida ( de la boda de mi mejor amigo de hace cuatro años) de Gucci, con su corbata, cinturón y zapatos a juego. Joder. Me quedaba como el culo. No, no me hacía bolsas, solo que en el último año he cogido algo de peso. No, no soy un gordo seboso atiborrado de pizzas, patatas fritas y cervezas. Lo que ocurre es que debo estar en una especie de post-adolescencia mutante. Con poco que haga ejercicio, le sienta muy bien a mi cuerpo. Debo haber aumentado unos 26cm de massa corporal con las flexiones y sentadillas que hago cada mañana desde el pasado verano. Pagarme yo un gimnasio de pijos metabolizados; ni de coña.