dilluns, 2 de desembre del 2013
Gotham City duerme tranquila. Los niños revolotean alrededor del árbol de navidad y colocan sus calcetines cerca de la chimenea, mientras cantan villancicos junto a sus padres antes de irse a la cama. Los centros comerciales viven una segunda juventud cuando resuena sin parar el dulce y repetitivo tintineo de las campanillas de los Santas en sus entradas, y como hormigas obreras salen multitud de personas cargadas de bolsas de regalos. Las radios de los taxis que hacen cola en la estación, se distraen con la enésima repetición del famoso "Santa claus is coming to town", en todas sus emisoras. A lo largo del Uptown , todos los vecinos iluminan sus decoraciones navideñas de sus casas, al mismo tiempo que de puerta en puerta, los voluntarios cantan sus villancicos. Las chimeneas humean. Las parejas se declaran su amor incondicional bajo los copos de nieve. Todo el mundo está feliz, dando la espalda a sus problemas cotidianos. Es la noche de navidad. Pero esta víspera es distinta a otras en la ciudad. Una luz cruza el cielo de Gotham, ondeándose cual bandera al viento, reclamando ayuda a su vigía. La figura estática del murciélago. La del señor de la noche. El caballero oscuro de Gotham.
Los primeros copos de nieve caen con violencia sobre Arkham Assylum. La última tormenta de nieve sigue cubriendo toda la carretera de acceso. El viento fuerte golpea con fuerza el viejo rostro del Comisario Gordon, que le hace saltar sus gafas bajo la espesa nieve fresca. Los coches de policía se amontonan con sus estruendosas sirenas sonando ahogadas por la fuerte ventisca, mientras sus luces parpadean como fantasmas a un kilómetro de Arkham. Hace menos de dos horas, Joker inició un motín en su interior junto a Bane, El Sombrerero Loco y El Espantapájaros, aprovechando la visita de un grupo estudiantil del Gotham University. Entre sus peticiones, ha pedido que Batman vaya esta noche al interior de Arkham, o matará a cada hora a uno de los jóvenes rehenes.
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